Como un Tamagotchi, este blog murió por inanición. Al principio lo alimenté con mala leche (cinco articulillos bufos) y lo acuné entre promesas de larga y próspera vida. Pero dos meses después del parto ya me había olvidado de la criatura. Llevo casi un año sin escribir. Y la culpa de que hoy vuelva a sentarme en el ordenador la tiene una internauta desconocida que me ha pedido permiso para colocar un link del blog en sus sitios web.¿Y qué te digo yo ahora? Te diría que sí, pero no te lo recomiendo. O como dirían los nostálgicos: “OTAN, de entrada no”.
En el papel, soy inconstante, perezoso, dubitativo, lento, impaciente… Cualquier excusa es buena para no escribir. Me pasa algo parecido con el deporte. Creo que uno escribe en función de cómo hace abdominales -habrás deducido ya que hago tan poco ejercicio como oraciones subordinadas-.
Todos los años me digo que escribiré algo, pero nunca acabo lo que empiezo. Ya lo tengo asumido, soy de medias tintas, de uno o dos párrafos. No doy para más. Entre los intentos fallidos se encuentran siete u ocho relatos (todos a medias), tres o cuatro novelas (batí mi récord escribiendo más de 50 páginas de una historia inacabada de la que me avergüenzo), una obra de teatro (no pasé de la primera escena), un largo (que me obligué a escribir en sólo cuatro fines de semana y que duerme el sueño de los justos) y varios cortos (que alguien calificó de “astracanadas”). Lo único que acabé fue por encargo. Me pidieron escribir anuncios que nunca gustaron, monólogos sin gracia, reportajes que no llegué a cobrar y que tampoco se publicaron. Hice de negro por 600 euros al mes y ni siquiera fui invitado a la presentación del libro (un fracaso editorial). Escribí la historia de la compañía y los discursos del jefe, que esperó a que terminara los textos de la revista anual para despedirme. ¿Qué más? ¡Ah!, sí: escribí un currículum alternativo, con un sentido del humor tan extremo, que me costó la indiferencia de las empresas y el desprecio eterno de la única jefa de Recursos Humanos que me respondió. No miento.
Y este blog fue el penúltimo intento. Tendría que haber sido un rincón para el esparcimiento, un oasis en el que escribir sin preocuparme de los adjetivos. Agua.
Pero me ha vuelto a picar el gusanillo. Tal vez me anime a escribir algo más en el blog, o no. No lo sé.
Y ahora, para que no me lo tomes a mal, como escribió J.D. Salinger: “Por favor, acéptame este modesto ramillete de paréntesis tempranamente florecidos: (((((())))))).”
Tendría que haber acabado el post con esa frase redonda de “Seymour: Una introducción”, pero tengo una tendencia patológica a dejar las cosas a me
Ves pollo!!si cuando quieres eres todo un crak y sin tema cuasi de fondo!!
ResponderEliminarnecesito mas (lo que iba aqui sonaba muuuy mal, es lo que tiene la lengua espñola que puede llegar a dar mas de un significado, asi esque me lo ahorro y lo transformo en simbolos ..que cada uno añada lo que crea, eso si mi significado era bueno, casto y puro que quede claro)%/&//( !!!
Asi es que ponte manos a la obra por favor!
Ahora Carmen podra decir que tiene un enlace bueno y actualizado
;)
_K_