Capítulo 2: Currículum vítae del sonorama-man y otras disquisiciones sobre su nivel de inglés

Chico JASP (no confundir con Julio, Agosto y Septiembre Puteado, definición de becario). Hablo de chico JASP en su más absoluta “mayusculidad” (JOVEN AUNQUE SOBRADAMENTE PREPARADO). Al indie se le supone currículum para mantener una conversación de tú a tú hasta con un argentino (Leo Messi, al que le falta el gen de la palabra, no entraría en la categoría de argentino, según el Scatergorix). Incluso un argentino podría morir de inanición si la charla versara sobre cine independiente. Y si la conversación es en inglés, más puntos a favor del indie. 

La mayoría de los currículos en el capítulo de idiomas están maquillados. Yo, con un nivel bajo, me apunto un medio; el del nivel medio se anota un alto; y éste último se suma al grupo del excelente. Pero, ¿qué pasa cuando el nivel de inglés da para rehacer a tu gusto las letras de la murciana, hija de británicos, Alondra Bentley? El indie lo tiene claro. Nivel de inglés: “sobrao”.

No deja de sorprenderme que en el Sonorama, el festival del circuito indie nacional (el FIB tiene pasaporte británico), el inglés sea la lengua más utilizada. ¿Por qué la mayoría de solistas o grupos españoles que cultivan el género se dedican a cantar en la lengua de Shakespeare? Si pretenden ser alternativos y para una selecta minoría, ¿por qué cantar en el idioma más utilizado en el planeta? Aunque si cantan en inglés para llegar a más público, ¿por qué dicen que forman parte del circuito independiente? Independiente porque a más fans, ¿más independencia económica? En el fondo, pese a que nos pongamos las gafas de pasta -como rezan en Cádiz- “todo lo que pedimos los españoles es que nos inviten a calamares y a mejillones”.

Pero supongamos buena fe a los grupos del circuito independiente. No todo va a ser capitalismo. El movimiento indie surgió al margen de discográficas. Amiguetes que grabaron en un garaje canciones para que las escucharan otros amiguetes. Y así es probable que los toledanos “The Sunday Drivers” (me he permitido la licencia poética de traducirlo como “Los domingueros”, ya que éstos también se llevan el coche a la Casa de Campo) cantaran en inglés para sus amigos londinenses. Porque -y esta es una máxima irrefutable comprobada empíricamente- todo indie tiene un amigo que estudia, trabaja o sobrevive en Londres.

Por cierto, el sábado, uno de los pocos extranjeros que había en el Sonorama se dirigió a mí en inglés para preguntarme no sé qué. A mí. Entre treinta mil indies que dominan a la perfección los verbos irregulares se dirigió a mí. Es como si en el XXV Congreso de Neurocirugía, a reventar de cirujanos, me pidieran hacer una operación a cráneo abierto. En fin, me quedé bloqueado, como siempre que me hablan en inglés, y sólo pude decirle, a lo Robert De Niro: “Are you talking to me?”.

Y una pregunta más que dejo en el aire, ésta en español: ¿Con qué acento pronunciará Alondra Bentley el título del ya mítico programa de televisión “Murcia, que hermosa eres”?

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